Plantas contra el mal de ojo

En un gran periodo de la historia de la humanidad, solía ser común mencionar que las personas se enfermaban por enfermedades que se encontraban en el ambiente, en el aire… Pero en la actualidad, solo el hecho de pensarlo posiblemente suene descabellado. Lo cierto es que, desde hace unos años, se escucha hablar de unas “enfermedades metafísicas” y que se trata de esas enfermedades que se presentan sin algún motivo aparente y solo en respuesta a un motivo que se encuentra más allá del mundo físico, ello sin alcanzar, por supuesto, la superstición nociva, y solo porque la ciencia se ha encargado de ir comprobando que el entorno si afecta más de lo que creemos a las personas.

La verdad, nos encontramos con situaciones de gran estrés, lo que puede hacer que la salud merme, así como esas malas energías que se exteriorizan en actitudes repentinas de otras personas hacia nosotros. Un ejemplo de ello nos lo muestran gran cantidad de estudios que señalan que la supresión de las emociones contribuye a la aparición del cáncer.

El mal de ojo, o mal de aire, se puede contraer cuando una persona camina sin saberlo por lugares que son pesados y se encuentran llenos de maldad; también puede ocurrir cuando se está en contacto con algún difunto, o bien al transitar por un lugar donde ha sido asesinada alguna persona. Dichos lugares que poseen malas energías se muestran más peligrosos luego de las doce de la noche. 

La persona que lo contrae, de manera repentina se siente enfermo, con dolores en forma de punzadas en alguna parte que por lo general es en la cabeza y en el cuerpo. La debilidad y los escalofríos se apoderan de su cuerpo, incluso sobrevienen evacuaciones espumosas y diarreicas. Dicha situación puede ser diagnosticada desde distintos sitios de pulso del brazo de la persona afectada. Si se nota un brinco fuerte y anormal significa que existe mal de aire, pues este se manifiesta en la sangre con un salto inusual.

Tratamientos con plantas contra el mal de ojo

Debido a que esta es conocida como una enfermedad de intrusión, es imperante que se realicen limpias por medio de hierbas a través de “barridas” que también puedan purificar el ambiente como la sahumada o la soplada; estos despojos en oportunidades también se acompañan de baños y la ingesta de tés, dichos métodos suelen ser bastante comunes en diversas regiones del mundo.  

  • La sahumada: se realiza de inmediato luego de la limpia con un ramo, con la idea de que  el humo termine de sacar ese mal aire. Pero también existe otra forma de hacerlo, y es quemando a los pies del enfermo tabaco, copal y un poco de su cabello.
  • Limpia con ramo: Se realiza barriendo todo el cuerpo del enfermo por medio de un ramo conformado por tallos de plantas olorosas; dicho despojo se inicia desde la cabeza hasta los pies. Para ello se emplea la albahaca, el  pirul, el romero, alcanfor, mirto, ruda, azomiate, hinojo, tacoyo, estafiate y la granada; para algunos terapeutas resulta importante rociar mezcal o aguardiente a dicho ramo antes de iniciar la limpia al paciente.
  • La soplada: Antes de ser realizado, se prepara unos 15  días con antelación un líquido que se deja macerando con un pedazo de ingo, de nuez moscada, chicle negro, un cachito de barba de viejo (Clematis dioica), un manojito de gota coral un poquito de mostaza y tres cachitos de guaco. Al momento de ser aplicado, el terapeuta rocía varios buches del preparado sobre el enfermo.
  • El té: Se realiza a partir de polvo de camote junto a la hierba blanca de venado, el cual se debe ingerir durante el tratamiento durante tres o cuatro días.

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